jueves, 26 de abril de 2012

Opiniones

En esta sección aparecerán artículos de diversos autores, cuya lectura te será de utilidad para que vayas formando opinión sobre hechos regionales, nacionales e internacionales. El Primero es de Pablo Quintanilla y el segundo de Miguel Godos Curay.

Escribe tus comentarios.

QUE ES UN CAVIAR.
Por: Pablo Quintanilla Paulet.
La palabra caviar fue acuñada a principios de los ochenta en Francia, durante el gobierno de François Mitterrand, básicamente por los sindicalistas y comunistas franceses. Estos veían con cierta sospecha e incomodidad —y probablemente con algo de envidia— que un grupo de entonces jóvenes intelectuales, con muy buena formación universitaria y de procedencia burguesa, tuviera el atrevimiento de considerarse de izquierda, algo que, según los comunistas, solo ellos podrían ser: gente del pueblo trabajador. Para el determinismo histórico de la ortodoxia marxista, “el ser social determina la conciencia social”, con lo cual resulta inauténtico que se considere de izquierda a alguien que no pertenece al proletariado. Un joven y fino intelectual de izquierda sería un bobó, contracción de bourgeois-bohème, o un caviar.<br> A esos intelectuales se les acusaba de atribuirse a sí mismos una mayor conciencia política o responsabilidad social, dada su formación intelectual, y un cierto, aunque nunca reconocido, desdén por el proletariado poco educado. Algunos de estos célebres caviares, egresados del exclusivo colegio Henri IV de París, fueron ministros de Mitterrand, como Laurent Fabius, Jacques Lang y el ahora célebre Dominique Strauss Kahn. Es interesante que la acusación de caviar procediera de una ultraizquierda poco sofisticada intelectualmente y celosa de la preparación intelectual de los supuestos caviares. Más interesante aún es que el calificativo de caviar presuponga, de parte de quien lo emplea, una concepción marxista ortodoxa de la historia según la cual hay incompatibilidad entre proceder de los sectores burgueses y tener un pensamiento progresista.<br> En el caso peruano, quienes usan el término caviar, además de evidenciar poca creatividad y desconocimiento del origen de la palabra, también son ultras, aunque del lado opuesto del espectro político, y envidian una preparación intelectual que ciertamente no tienen y quisieran tener. Se mantiene el uso francés descalificador que sugiere cierta absurda incompatibilidad entre ser de origen burgués y considerarse progresista. Debo confesar que el término caviar siempre me ha parecido frívolo y esnob, o sea bobó. En el Perú solo lo he escuchado en boca de pequeños burgueses fundamentalistas poco cultivados y con apenas algunas lecturas en su haber. Lo he leído en personas que, o no han pasado por ninguna universidad de prestigio, o lo han hecho a trompicones, salvándose de ser expulsados de ellas gracias al azar o a la mala suerte. Esto último puede ser demostrado empíricamente.<br> En el contexto francés el término sugiere incompatibilidad entre ser burgués y tener convicciones políticas de izquierda; en el caso peruano esa connotación también está presente, pero no parece lo principal. De hecho, muchos de quienes son acusados de caviares son de clase media, pero los hay también de extracción popular. Quienes usan el término en el Perú lo emplean sobre todo de manera ideológica y aludiendo a una supuesta inconsistencia existencial: se califica a alguien de caviar si tiene opiniones de izquierda pero vive con cierta comodidad; por ejemplo, si tiene una casa, un auto y manda a sus hijos a un colegio privado. Es evidente que aquí no hay incompatibilidad de ningún tipo, lo que hay es solo supervivencia, pero me parece que en el Perú el solo uso de la palabra implica cierta mauvaisefoi, en el sentido habitual y en el sartreano: mala intención y autoengaño.<br> En algunos casos, con el término caviar se alude a quienes tuvieron un pasado marxista y ahora trabajan en ONG, intentando construir instituciones, aliviar en algo la pobreza del país o defender la democracia y los derechos humanos. Me pregunto cuál es el problema con ello. Debería haber más gente cuyo trabajo tenga esos objetivos, independientemente de su ideología política y de su pasado. También se suele utilizar la palabra para calificar a aquellos que supuestamente “se enriquecen” trabajando en instituciones sociales o defendiendo los derechos humanos. Debo confesar que me parece impensable que alguien pueda enriquecerse de esa manera, sabiendo cuáles son los salarios habituales en esas instituciones. Más fácil sería enriquecerse vendiendo la línea editorial de un diario al mejor postor, decidir convertirlo en un medio de prensa de entretenimiento o, simplemente, alquilar el lapicero que uno usa, con mano y todo.<br> Dado que es absurdo censurar a alguien por trabajar en lo que él o ella considera que es el bien del país. Sospecho que lo que en verdad se reprocha cuando se acusa a alguien de caviar es otra cosa. En el imaginario de los nuevos talibanes peruanos, es caviar quien no está satisfecho con que el mercado lo regule todo y cree que el Estado debe tener algún tipo de responsabilidad en que la sociedad sea algo más justa. Es caviar quien osa cuestionar algún rasgo de la sociedad capitalista y sospecha que Occidente tiene cierta responsabilidad en la pobreza del tercer mundo. Es caviar quien ha leído los libros prohibidos escritos por Marx o Mariátegui, incluso si lo ha hecho para cultivarse, para cuestionarlos o, simplemente, para saber por qué son tan peligrosos. Es caviar quien no se resigna a que el mundo sea un sitio doloroso, inhóspito y absurdo para mucha gente, mientras que para otros es un ridículo y aburrido parque de diversiones.<br> Debo confesar que cuando escucho la palabra caviar en su sentido político figurado (en el otro sentido casi no la escucho), inmediatamente pienso que estoy frente a una persona con muy poca preparación intelectual, bastante frívola, con un coeficiente intelectual más bien discreto y que se deja manipular por una prensa venal que se alió durante una década a la mafia más vil y corrupta que ha conocido el Perú. Nunca he escuchado el término en boca de un intelectual fino, independientemente de su posición política, solo lo he leído en la prensa amarilla o lo he escuchado en alguna reunión social en boca de personas cuya educación se reduce al mínimo para poder sobrevivir en el mercado. Jamás he oído a Mario Vargas Llosa hablar de los caviares. Durante muchos años él fue el oráculo de Apolo délfico de los liberales criollos, hasta que decidió no votar en segunda vuelta por un grupo probadamente corrupto y prefirió correr el riesgo de apoyar a un impredecible grupo de centroizquierda. Cuando eso ocurrió, inmediatamente fue catalogado de neocaviar, fue cubierto de insultos y su familia fue amenazada. No se le reconoció su derecho de opinar. Así actuaron los cazadores de caviares, en nombre de la libertad.<br> No soy de izquierda y nunca lo he sido, nunca he estado inscrito en partido político alguno, aunque siempre me he considerado una combinación de socialcristiano y socialdemócrata. En la década de los ochenta, muchos de mis amigos y conocidos se consideraban de izquierda y me veían a su derecha porque yo pensaba que el mercado es el mejor regulador de la economía. Pero siempre defendí, y sigo haciéndolo, que el Estado tiene un rol pedagógico y corrector de las distorsiones que el mercado, casi inevitablemente, generará. El mercado no es perfecto y, sin duda, no es un agente moral; con frecuencia produce y mantiene situaciones inhumanas, injustas, indignas y aberrantes. Por ejemplo, si uno sobrepone el mapa minero del Perú al mapa de la pobreza descubrirá con sorpresa ingenua que las regiones que producen la riqueza minera de la que vive todo el país y que posibilita el crecimiento económico de los sectores A y B, son las zonas más empobrecidas del Perú. Esa obvia paradoja prueba que el mercado no lo resuelve todo. Si la mano invisible fuera perfecta y condujera inevitablemente al bien común, ya lo habría hecho. ¿Por qué se demora tanto? La mejor prueba de que la mano invisible no es perfecta es que la economía mundial no es perfecta. La mano invisible no es la mano de Dios, es una superposición de muchas manos humanas y, como actualmente resulta obvio, genera crisis y situaciones injustas. ¿Quién debe resolver esos problemas, si se producen? Naturalmente el Estado, que sí es o, por lo menos, debe ser un agente moral. Quienes administran el Estado nos representan y actúan en nuestro nombre. Les hemos concedido, a través de un pacto social tácito que incluye su financiamiento con nuestros impuestos, el derecho de gobernarnos, de impartir justicia, de regular la vida social y la educación, de decidir en algunos aspectos puntuales qué podemos hacer con nuestras vidas y qué no. Tenemos, por tanto, el derecho de exigirles que hagan lo indispensable para que la libertad económica no produzca perversiones. Los coyunturales administradores del Estado tienen la obligación de ocuparse en convertir a nuestra sociedad en una comunidad digna y justa, de seres humanos responsables y comprometidos moralmente. <br>Creo todo esto desde que tenía aproximadamente dieciséis años y conversaba sobre estos temas con mi padre frente al mar. Ahora bien, cuando yo sostenía estas tesis durante los ochenta, tenía amigos que se consideraban socialistas y que me acusaban, afectuosamente, de ser un conservador enmascarado, un derechista encubierto y, por tanto, un enemigo del pueblo. Yo nunca pensé serlo. Lo curioso, en todo caso, es que muchos de esos amigos ahora se han convertido al liberalismo económico más fundamentalista y están largamente a mi derecha. Yo no me he movido en el espectro político, pero los he visto desplazarse desde mi izquierda extrema hacia mi derecha más radical como un toro que pasa a la velocidad de un rayo al lado de un torero sin capa, el cual, atónito, observa una rapidez inesperada. Estos amigos que alguna vez defendieron honestamente la dictadura y las estatizaciones de Velasco Alvarado hoy día son liberales que piensan que lo único que debe estar en manos del Estado son las Fuerzas Armadas, pues todo lo demás debe ser privado. Conozco a alguien que piensa que se debe privatizar Machu Picchu para construir al lado de este un parque temático.<br> Para ciertos sectores sociales y políticos del Perú, quien no cree que la privatización absoluta resolverá todos los problemas del país está al borde del delirio, es un tonto o un caviar, de la misma manera como en los setenta quien no era marxista era un despreciable enemigo del pueblo. Si uno piensa que el Perú tiene demasiadas diferencias de partida como para que el liberalismo funcione bien sin suficiente presencia del Estado, o si uno cree que el desarrollo no se logra solamente con crecimiento económico, casi debe pedir disculpas ante quienes han convertido al mercado en un templo de adoración del dinero. Estos talibanes criollos son económicamente pero no intelectualmente liberales, es decir, no aceptan realmente la libertad de pensamiento. Son tan sectarios como Stalin, Mao, G. W. Bush o el doctor Goebbels.<br> Percibo en el Perú, por tanto, una nueva invasión bárbara, semejante a aquellas que tuvieron que soportar en diversos momentos de la historia distintos epicentros culturales cuando se vieron obligados a protegerse de oleadas de desinformados truhanes, enemigos de la vida intelectual por falta de comprensión de ella. Esta asonada bárbara es el producto de una triple alianza: el más inculto sector de la derecha política, un grupo de periodistas mercenarios que tiene una larga historia de recibir salario de la mafia, y una facción ideológica ultraconservadora. De esta última podría considerar la posibilidad de que actúe con buena intención, pero no tengo dudas de que es intelectualmente menesterosa.<br> Si es un caviar aquel que, teniendo buena educación y posición económica, piensa que el Perú tiene estructuras sociales injustas que deben ser reformadas desde el Estado y no solamente por el mercado, supongo que el primer caviar fue Garcilaso de la Vega y otro caviar connotado habría sido Huamán Poma de Ayala, no se diga nada de Túpac Amaru, el deán Gualberto Valdivia o Juan Pablo Vizcardo y Guzmán. También lo serían, algo más reciente, Ricardo Palma y Jorge Basadre, además de los hermanos Miró Quesada, ya fallecidos y, estoy seguro, deprimidos en su tumba al ver el rumbo que ha tomado lo que ellos con tanto esfuerzo construyeron. Todos ellos cometieron un terrible error: notaron que la sociedad peruana era injusta y lo denunciaron. A quienes se beneficiaban de esas injusticias eso no les gustó, pero lo aceptaron porque sabían que dicha denuncia tenía por lo menos un elemento de verdad. Ahora, sin embargo, la triple alianza arremete con desfachatez, con lo cual, para ella, casi todos los intelectuales que ha dado el país pasarían a formar parte de una gran caviarada. Según la triple alianza, es caviar quien tiene el desparpajo de sugerir que el mercado no resuelve todos los males del universo y que, de vez en cuando, el Estado tiene que intervenir, como el fantasma del padre de Hamlet, para recordarnos que algo huele mal en Cajamarca.<br> Es particularmente desafortunado que el nieto de uno de los más interesantes intelectuales que ha dado el país (cosa que hay que reconocerle al autor de los Siete ensayos, incluso si uno no coincide con sus posiciones políticas, como es mi caso), esté entre quienes más ha hecho por destruir el legado intelectual de su abuelo, pero no con ideas sutiles y finos argumentos, como lo haría el intelectual que murió demasiado joven, sino con atropellado ‘achoramiento’, como lo hace el periodista de envejecidas ideas. Pienso que en ese Edipo transgeneracional hay el sentimiento, verdadero, por otra parte, de que mientras el abuelo seguirá siendo estudiado internacionalmente dentro de doscientos años como un clásico de las letras peruanas, el nieto no será leído al día siguiente de que su diario cierre por coprofágica indigestión. Como el nieto no puede competir con el abuelo en el terreno de las ideas, trata de diferenciarse de él cultivando un camorrero estilo de bravucón. No es extraño que, así como los comunistas franceses envidiaran la formación intelectual de aquellos a quienes llamaban caviares, este personaje utilice el mismo calificativo para describir a los académicos que tienen una formación intelectual mayor de la que él jamás podría alcanzar.<br> A pesar de la furiosa arremetida de la triple alianza, el Perú está pasando por una importante transformación. Remando en contra de la corriente y navegando con viento de proa, los estratos sociales emergentes se las están arreglando, con el esfuerzo tenaz de su trabajo y el mérito de su imaginación, para educar a sus hijos y ponerlos en una mejor situación de la que ellos tuvieron, de manera que puedan competir en un partido que empieza con la cancha desnivelada y el árbitro en contra. Esta transformación se va dando pero a paso lento, porque acontece en contra de todas las políticas gubernamentales de los últimos quinientos años. Si el actual gobierno continuará esa estrategia o no, es algo aún por verse.

Pablo Quintanilla es Ph.D. en filosofía por la Universidad de Virginia y M.A por la Universidad de Londres. Actualmente es profesor principal y decano de Estudios Generales Letras en la Universidad Católica del Perú. Es editor de los libros Ensayos de metafilosofía (2009), coeditor de Desarrollo humano y libertades (2009), y coautor de Pensamiento y acción. La filosofía peruana a comienzos del siglo XX (2009).


¿Es la imbecilidad contagiosa?
Savater advierte que quienes saben lo que quieren pero hacen lo que no quieren merecen el insoportable calificativo de imbéciles. Igual sucede con los que se empecinan en desinteresarse por el sentido de su vida. Otros son los que equivocando el camino se desangran consumiendo todas sus energías. Al final, extenuados se consumen en una indigencia desoladora. El imbécil es un indigente moral que necesita de un bastón para andarse a tientas por la vida. Realmente, el número de imbéciles que nos rodea es inimaginable. Los hay de todo tipo, condición y sexo. Con cuello y corbata, con cargo y sin cargo. El autoengaño convierte al imbécil en presumido. En este extremo hay un universo considerable de sujetos que compran un auto o un bien costoso para demostrar que existen y que tienen poder. A escala los hay que compran el blackberry y traje de marca. Otros son los que se arrepienten de su elección personal y descubren la colección de defectos de su decisión. Entonces el desencanto se apodera de ellos y la vida se sumerge en una cíclica monotonía. Muchas veces, la imbecilidad consume a los que gobiernan pero también a los gobernados. El gobernante imbécil se convierte en un sujeto incapaz de interpretar las demandas ciudadanas. Para él todo va bien y sin contratiempos. Cuando la realidad oronda y lironda lo contradice sin contemplaciones. Por supuesto entre los consoladores de la imbecilidad están la adulonería y la franela. La incondicionalidad grosera que embota la conciencia y el decoro. En el territorio ciudadano la imbecilidad puede interpretarse como esa indiferencia colectiva, una especie de sueño de perro inacabable del que se desinteresa por la vida pública. En Grecia al que se desentendía de la vida pública le llamaban "idiotás". Y es una especie de idiotez colectiva no ejercitar la vigilancia ciudadana de los que gobiernan. La distancia entre el idiota y el imbécil es imperceptible pero no admite confusión. Cojean de la misma pata y exhiben la misma sonrisa. La imbecilidad como el camino del infierno está empedrada de buenas intenciones, de promesas incumplidas. De un erróneo sentido de la lealtad. Así se confunden los planos. Cuando la lealtad tiene precio se convierte en una concesión capitulera de beneficios personales que lesionan el bien común. Imbéciles hay en todos los campos de la actividad humana. En las aulas, en los consultorios, en las empresas, en las organizaciones vecinales. Los hay acostumbrados a una moral de elástico condicionada a sus caprichos y a su volubilidad. Los hay sumergidos en una infelicidad que les consume el alma y el corazón. Suelen acumular fortuna pero los sorprende la muerte a la vuelta de la esquina. A esta laya pertenecen como dice Segura esas viejas mañosas con cara de virtud. El mejor antídoto para la imbecilidad es el aterrizaje en la realidad. La sinceridad y la verdad juegan su parte. Son como la vacuna contra la rabia. Los caminos cortos y sin atajos no existen. No es posible erradicar la imbecilidad de golpe porque hay una imbecilidad gozosa del que siente que le arrancan la piel cuando le cantan sus verdades las que no admite. El admitir el error estremece la conciencia y provoca cambios. El mejor negocio advierte el sabio es comprar a los hombres por lo que valen y venderlos por lo que creen que valen. Lo mismo podríamos decir de los que gobiernan. Muchos podrían ser una oferta perfecta de cabras al barrer. El primer beneficio es el asomo de la felicidad. La felicidad no se compra en un escaparate. Ni se vende por kilos en el mercado. La felicidad es un esfuerzo de todos. Compromete a los que mandan pero también a los que acatan los mandatos. La felicidad es un estado de bienestar colectivo. En donde los ciudadanos colaboran con los que gobiernan. Y en donde los ciudadanos asumen cívicamente que no pueden continuar con un entorno mugroso y en un estado permanente de zozobra y desorden. Decía el viejo Rabindranath Tagore que un pueblo lejano existía en el centro de la ciudad una fuente. Una bruja malvada una brumosa noche arrojó una pócima y envenenó las aguas. Los vecinos que bebieron las aguas envenenadas, al día siguiente en turbamulta se dirigieron en protesta a reclamar vivamente porque el rey había perdido la razón. El rey acongojado en la noche y acompañado de su propia soledad recorrió las calles del pueblo. Al pasar por la fuente bebió del agua de la fuente. Al otro día el pueblo exultante de felicidad se alegró y celebró que su rey había recobrado la razón.

Miguel Godos Curay Paita,1957. Periodista. Ex Director de los Diarios CORREO de Piura, LA PRIMICIA de Sullana. Ex-Director de la Escuela de Comunicación de la Universidad Nacional de Piura.

lunes, 16 de abril de 2012

La Revolución Mexicana




1.- Identifica los principales protagonistas de la Revolución mexicana
2.-Elabora una síntesis de la revolución (causas y principales hechos)
3.-Observa el video que aparece en la siguiente dirección http://sobrehistoria.com/revolucion-mexicana/ y escribe tus conclusiones sobre el gobierno de Porfirio Diaz y su influencia en la Revolución.
4.-Cuál es la trascendencia de la Constitución de 1917
5.-Cuáles han sido los aportes de la Revolución Mexicana en especial para Latinoamérica.

martes, 3 de abril de 2012

Lecturas

Ecologia Sanar un mundo herido Leer el pdf

Los 50 librosLeer el pdf

Los 10 días que estremecieron al mundo
http://www.nodo50.org/espacioandaluz/formacion/revrusa/10dias.pdf

Mapas mentales http://www.mapasmentales.org/

lunes, 2 de abril de 2012

La Revolución Rusa 1917





Para tu investigación






1.-¿Es la Revolución Rusa una revolución liberal? ¿Por qué?



2.-¿Cómo repercutió la Rev. Rusa en el mundo?



3.-¿Por qué se le conoce a la Rev. Rusa como revolución Bolchevique?



4.-¿Qué papel jugó Lenin en la revolución?



5.-¿Cuáles fueron las principales causas, hechos y consecuencias de la revolución?




Trabajo para el martes 17 de Abril

1.- Elabora un cuadro comparando los acontecimientos de la revolución rusa de 1905 y 1917

2.- Compara la ideología de los Bolcheviques y Mencheviques

3.- ¿Qué medidas adoptó Lenín tras el triunfo Bolchevique?

4.- ¿Qué medidas se dieron en la nueva política económica rusa (NEP)?

5.- Elabora un comentarios sobre la personalidad(actitudes, modos de ser,modos de pensar,etc.)de Lenin, Stalin y Trotski.

6.- ¿Por qué se caracterizó la constitución de Rusia de 1924?

7.- ¿Qué relación existe entre el Estado de Bienestar y la revolución Rusa?

8.- ¿Qué reformas sociales se dieron en el nuevo estado comunista de Rusia?

9.- Describe las principales características ideológicas de la revolución rusa.

10.- Redacta un texto sobre la trascendencia de la revolución rusa?

viernes, 30 de marzo de 2012

El Legado de las grandes revoluciones



Esquema temático

I.-Las Primeras Revoluciones
Ideólogos de la ilustración: Montesquieu, Rousseau, Voltaire, J Locke.
1.-La Independencia de los EEUU 1776
2.-La Rev. Francesa 1789
II.-Las Revoluciones Liberales y nacionalistas 1820 – 1848
Se basaron en
a. Ideas del liberalismo: individuo y derechos
b. Ideas nacionalistas: comunidad (territorio, cultura, lengua, historia común)
1.- Las Revoluciones de 1820
a. España 1814 – 1820
b. Nápoles y Piamonte
c. Grecia
d. Rusia
2.-Las Revoluciones de 1830
a. Francia
b. Bélgica
c. Italia
3.-Las Revoluciones de 1848
a. Francia
b. Venecia y Lombarda
c. Austria, Hungría y Alemania

Aportes al mundo actual
a. El derecho de sufragio
b. Régimen presidencial
c. Los partidos políticos
d. La “izquierda” y “derecha”
e. Los DDHH
f. Las Constituciones

III.-La Revolución Industrial
1. 1ra Revolución Industrial : Inglaterra (vapor, carbón, ferrocarril)
2. 2da Revolución Industrial: Francia, Bélgica, Alemania, EEUU y Japón (petróleo y electricidad).
IV.-El sistema Capitalista: Adam Smith
V.- El Sistema Socialista: Carlos Marx y Federico Engels

Hacia una ética global


Hacia una nueva ética global
Oswaldo de Rivero*

Si examinamos la historia del homo sapiens y lo hacemos sin narcisismo, tenemos que concluir que sigue siendo un depredador de su propia especie. La tendencia de los humanos a la depredación de sus semejantes se ha manifestado con mayor o menor intensidad, pero sin pausa, durante los últimos 10 mil años de civilización en todos los sistemas socio-políticos: la esclavitud, el feudalismo, el absolutismo, el colonialismo, los totalitarismos nazi-fascista y comunista y también ahora con el capitalismo democrático. Además todas las culturas han racionalizado y glorificado el más alto exponente de depredación humana, la guerra.
Las raíces de la constante depredadora en la historia de la humanidad se encontrarían en una tendencia instintiva del homo sapiens a considerar a su propio grupo (familia, banda, tribu, clan, etnia, nación, religión, cultura y género) diferente y superior a otros grupos humanos y así dividir la propia especie humana entre nosotros y los otros. Los humanos tienen una tendencia instintiva a la seudo-especiación de otros humanos (a tratarlos como si fueran una especie diferente). Esto permite no compartir nuestra humanidad con otros seres humanos que son diferentes o rivales, y así elaborar una abstracción como el concepto de «enemigo». Las rebajas de humanidad son una constante de la historia del hombre y lo siguen siendo hoy con la exclusión social, las violaciones masivas de derechos humanos, el terrorismo y los genocidios.
A partir de la Iluminación, el racionalismo occidental creyó que esta tendencia instintiva depredadora del hombre podría ser controlada construyendo sociedades justas. Desde entonces la conquista de la felicidad se va a convertir en Occidente en el arte revolucionario de organizar sociedades justas. Las primeras tentativas fueron la revolución americana y francesa; de allí comenzó a emerger el moderno concepto de ingeniería político-social que inspiró más tarde la revolución totalitaria bolchevique, el delirio de la revolución cultural china y otras revoluciones nacionales.
Paradójicamente, a partir del nacimiento de la idea de ingeniería político-social para desarrollar sociedades justas, la tendencia depredadora humana, que se quería controlar, se descontroló aún más porque los ingenieros político-sociales se volvieron enemigos mortales por tener proyectos de felicidad rivales, tal como pasó entre el capitalismo y el comunismo
La guerra ideológica entre capitalismo y comunismo no fue en verdad un conflicto entre dos ideologías distintas sino, más bien, una suerte de guerra civil entre dos enfoques extremos de la misma ideología occidental de la búsqueda de la sociedad justa y la felicidad personal a través del progreso material, diseminada a partir de la revolución industrial. Tanto el capitalismo como el comunismo son así dos confecciones salidas de las factorías de la revolución industrial en Occidente. El capitalismo representa el enfoque individualista y democrático basado en el mercado e inspirado sobre todo en la filosofía liberal anglosajona, y el comunismo representaba el enfoque colectivista, autoritario y dialéctico de la filosofía alemana.
Sin duda, el enfoque totalitario comunista fue mucho más deshumanizado que el enfoque democrático capitalista, porque ni siquiera reconoció el derecho de las personas a dudar del proyecto de felicidad colectivista. Sin embargo, el miedo al comunismo moderó la actitud depredadora del capitalismo obligándolo a instituir la protección social y dar independencia a los pueblos que colonizaba. Al final, la depredación totalitaria del comunismo fue produciendo su propio atraso tecnológico, no pudo crear el progreso material que prometía, hasta el punto que sus propios dirigentes admitieron que el sistema era inviable.
El triunfo global de la vertiente capitalista de la ideología de la búsqueda de la felicidad a través del progreso material, no ha significado que estemos entrando en un nuevo orden ético global que controle o mitigue la seudo-especiación entre humanos y la depredación del planeta. Todo lo contrario. Hoy estamos frente a una globalización capitalista que persigue la felicidad material con darwinismo social, corrupción y con patrones de producción y consumo planetariamente insustentables.
Para progresar hacia una ética de dimensión planetaria que controle y mitigue esta depredación global, es indispensable abandonar toda pretensión de ingeniería político-social. La idea de lograr una sociedad justa nacional o internacional es una falacia intelectual heredada del siglo de las luces que ha producido millones de sacrificios humanos y ante la cual debemos ser escépticos. Nunca se logrará la sociedad perfecta y feliz. Toda pretensión termina en totalitarismo. La condición humana no es sufrir todo el tiempo pero tampoco vivir el cielo en la tierra. Una nueva ética global podrá reducir notablemente nuestra tendencia a depredar a otros seres humanos y hacer más decente la vida en este planeta, pero de ningún modo podrá ser el fin de la historia o el nacimiento del hombre nuevo.
Cierto escepticismo sobre las utopías y la tolerancia en el pluralismo frente a las diferentes culturas del mundo es el mejor mapa para avanzar hacia una ética planetaria. Sin embargo, la tolerancia y el pluralismo no deben llegar hasta un relativismo cultural que termine por hacer perder sentido ético al concepto de humanidad. La tolerancia y el pluralismo cultural no pueden llegar hasta el punto de decir yo estoy a favor de la libertad política, pero respeto que tú tengas campos de concentración para disidentes... yo no torturo, pero respeto tu derecho a torturar. Una tolerancia y un pluralismo de esta naturaleza serían un absurdo moral.
Debe haber, entonces, un conjunto, un número concreto, no infinito, de valores humanos comunes que deben protegerse dentro de cualquier cultura y cuya violación constituye acto de inhumanidad. Un conjunto de valores que nos identifiquen, a pesar de la diversidad de culturas, como parte de una civilización humana planetaria. Este conjunto de valores existe y han sido aceptados por casi toda la comunidad internacional en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en otros pactos de igual naturaleza establecidos en las Naciones Unidas y en otras organizaciones regionales.
La tarea ética global en los próximos años implica hacer que estos derechos tengan respaldo penal, que sus violadores sean sancionados por el Tribunal Penal Internacional y otros tribunales penales regionales para impedir la impunidad. Así como se globaliza la economía debe globalizarse la justicia, defendiendo el conjunto de valores y derechos que hacen que constituyamos la humanidad. El castigo de violadores de derechos humanos es muy importante para lograr una conciencia efectiva de pertenecer a una sola humanidad y hacer emanar un nuevo orden ético planetario que castigue la seudo-especiación.
Sin embargo, la sola sanción de los tribunales internacionales no es suficiente; se necesitaría también un mínimo de fuerza pública internacional para disuadir y apagar los infiernos domésticos antes de que se produzcan violaciones masivas de los derechos humanos y genocidios. La nueva ética global no debe ser utópica, tiene que apoyarse en algún tipo de fuerza pública internacional permanente de despliegue rápido que dependa del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas o de un nuevo mecanismo creado para estos fines.
Otra gran tarea ética global es apoyar el acceso paritario de las mujeres a las funciones políticas. La paridad representativa política entre hombres y mujeres es la única manera de reflejar la dualidad de la humanidad y de corregir la exclusión femenina en la toma de decisiones. Las mujeres no son ni una minoría, ni una categoría social o étnica; son el componente mismo de los pueblos y, por lo tanto, deben tener una participación política paritaria con los hombres. Sólo así los pueblos pueden ser representados tal como existen en la realidad y sobre todo se podrá balancear los enfoques exclusivamente masculinos, que en siglos de sociedad patriarcal han probado ser extremadamente depredadores. En efecto, hoy los países más civilizados, menos depredadores de derechos humanos y más democráticos del mundo son los que están promoviendo estrategias de paridad política femenina.
Frente a las actuales tendencias de la economía global es necesario revertir la regresión ética, que pretende hacer del mercado una ley natural, moralmente neutra, como la ley de la selección natural, que decide qué personas, empresas o naciones son aptas o no para sobrevivir, sin interesar el desempleo, la pobreza, el grado de desarrollo de los países o la ecología.
Frente a esta situación se han presentado iniciativas para controlar el sentido amoral del capital financiero y de ciertas inversiones transnacionales que han transformado el mundo en un vasto casino especulativo lleno de escándalos y también en un vasto taller de sudor con salarios y condiciones de trabajo que se creían superados. El instrumento moralizador sugerido ha sido una fiscalidad mundial compuesta por tres tributos. El primero a los movimientos especulativos de capital, el segundo a las empresas transnacionales que no observen condiciones decentes de trabajo, y el tercero a los beneficios de las empresas transnacionales, siguiendo para ello el método de unitary tax que aplica el gobierno de los Estados Unidos a estas empresas para evitar las manipulaciones de precios y la evasión de impuestos.
Todas estas medidas ayudan sin du-da a corregir el sentido amoral de la globalización financiera, pero no resuelven el gran problema ético del actual capitalismo global, que no es otro que su in-viabilidad ecológica. Los actuales patrones globales de producir y consumir están contaminando el aire, el agua, y creando deforestación, desertificación, depredando los mares, destruyendo la biodiversidad y sobre todo cambiando el clima.
Hoy lo que intenta la actual globaliza-ción económica no es otra cosa sino trasmitir los patrones de consumo insustentables de unos mil millones de consumidores de los países ricos hacia unos 5 mil millones de habitantes en los países subdesarrollados. La ironía es que el desempleo y la pobreza, que la misma globalización crea, no permiten adoptarlos, ya que la biosfera planetaria sería consumida por 5 mil millones de tarjetas de crédito. Toda esta cultura de divulgar más y más consumo material insustentable en verdad no tiene sentido. Este delirio materialista es depredador y es tal vez el problema ético principal que tendrá que enfrentar la humanidad.
Para enfrentarlo, hay que insistir en que el costo de la producción de bienes y servicios debe reflejar el costo ecológico. No pueden contabilizarse como riqueza un crecimiento del PNB que consiste en recalentar la atmósfera, destruir la biodiversidad, aniquilar bosques, crear escasez de agua, contaminar el aire, ríos, mares y crear basureros tóxicos. El PNB crece, pero el planeta no crece. Hay que inventar otro cálculo ético. Los profesores Herman E. Daly y John B. Cobb Jr. de la Universidad de Maryland lo han hecho, reemplazando este tótem estadístico de la prosperidad capitalista con un nuevo cálculo de la prosperidad llamado Index of Sustainable Economic Welfare, que sustrae las pérdidas obvias como el agotamiento y la contaminación del agua y del aire o el consumo de recursos naturales no renovables.
También, entre los nuevos planteamientos para darle sentido ético a la eco-nomía, el profesor Hiroyuki Yoshikawa de la Universidad de Tokio propone instalar un nuevo sistema cíclico industrial, es decir, nuevas industrias dedicadas sólo a reciclar y crear productos a la vez reciclables, que no dejan desperdicios, sino que vienen a ser como la materia prima para otros productos también reciclables. Lo que se ha llamado la factoría inversa, una unidad industrial que produce reciclando y recicla produciendo. Para crear empleos y proteger el medio ambiente planetario, este nuevo sistema industrial sería establecido en las regiones pobres del planeta.
Frente al gran desarrollo de la ciencia y la tecnología, un nuevo orden ético no sólo debe rechazar una ideología del progreso que hace imposible el desarrollo sustentable; debe fiscalizar progresos científicos que no guardan vinculación con las urgentes necesidades de la humanidad. En los últimos treinta años actividades científicas como la astrofísica, las expediciones al sistema solar, la creación de una costosa estación espacial internacional absorben enormes recursos económicos que servirían para aliviar las deplorables condiciones de vida que existen hoy en la Tierra. Ante tantos recursos gastados en la exploración de Marte, deberíamos preguntarnos si acaso existe más hambre en ese planeta que en la Tierra. Ante tanto recurso gastado en la exploración del sistema solar, deberíamos preguntarnos ¿por qué no una moratoria de estas expediciones para erradicar la falta de agua en nuestro planeta?
No solamente la ciencia no debe vivir desvinculada de la humanidad sino que ciertas invenciones y tecnologías que sirven para su supervivencia no deben ser motivadas sólo por las utilidades sino también por motivaciones éticas. Tales serían las invenciones y tecnologías destinadas a combatir pandemias, lograr energías renovables y evitar la escasez de agua y alimentos, que serán los grandes problemas globales que tendrá que enfrentar la humanidad debido al explosivo crecimiento urbano del planeta.
Al comenzar el siglo XXI, la mercan-tilización de todo y la búsqueda de la gratificación material instantánea ha divorciado gran parte del progreso de la ética. Por ello, nada es más pertinente al iniciar el siglo que las palabras de Albert Einstein: «la única cura contra el daño causado por el progreso es el progreso ético de uno mismo».
Sin duda, no puede haber progreso ético colectivo sin progreso ético personal. Toda ética comienza con una toma de conciencia individual. La nueva ética global tendrá que surgir del imperativo ético de autocontrolar nuestra tendencia instintiva a la seudo-especiación de otros humanos y a destruir la naturaleza. Este autocontrol personal de nuestro instinto depredador no es ninguna novedad, ha sido predicado por filosofías y religiones milenarias, pero ante el aumento de la violencia global y de las catástrofes ecológicas, este autocontrol individual se irá convirtiendo en una respuesta colectiva global que irá llenando el vacío espiritual que nos dejó el materialista siglo XX..
(*) Representante permanente del Perú ante la ONU. Autor de El mito del desarrollo.


Desco / Revista Quehacer Nro. 138 / Set. – Oct. 2002



Contenidos temáticos 1er Bimestre Historia, Geografía y Economía

I.- DATOS INFORMATIVOS
1.1. Título de la unidad: Evolución de la sociedad y la Economía peruana.
1.2. Área : Historia, Geografía y Economía
1.3. Grado : Quinto de secundaria
1.4. Duración: Del 01 de Marzo al 04 de Mayo
1.5. PROFESOR RESPONSABLE: Juan Valdiviezo Rodríguez
Iván zapata Jiménez.
II.- HABILIDADES DEL AREA
 Manejo de información
 Comprensión Espacio – Temporal
 Juicio crítico

III.- CONTENIDOS DEL BIMESTRE

I.- Introducción a la historia y la geografía

II.- El legado de las grandes revoluciones.
2.1. Las primeras revoluciones liberales.
2.2. La revolución industrial: origen del mundo tecnológico.
2.3. La revolución Rusa, impulsora del siglo XX.
2.4. La Revolución Mexicana y su influencia actual.

III.- Historia de la Economía peruana.
3.1. La economía prehispánica.
3.2. La economía colonial: mercantilismo y transformación.
3.3. La economía peruana en el siglo XIX.
3.4. La economía peruana hasta el siglo XX.

IV.- Evolución histórica de la sociedad peruana.
4.1. Sociedades prehispánicas y poder teocrático.
4.2. Virreinato peruano: sociedad jerárquica.
4.3. La sociedad peruana se reconfigura: Siglo XIX.
4.4. La sociedad peruana del siglo XX.

Bibliografía básica
• ENFOQUES Nº 5 de editorial Norma.
• PROTAGONISTAS Nº 5 de editorial Norma
• SANTILLANA. “Historia, Geografía y Economía 5”. INNOVA. Excelencia en Educación. 2009.
• SOCIOMUNDO Nº 5. Editorial Bruño.

Bibliografía Especializada




  • Perú ante los desafíos del siglo XXI. Fondo Editorial Pntificia Universidad Católica del Perú.


  • Apogeo y Crisis de la República Aristocrática. Burga, Manuel. Flores Galindo,Alberto


  • Perú 1890-1977 crecimiento y políticas en una economía abierta


  • El Movimiento Obrero historia gráfica Nº 1. Basombrio, Carlos






Piura, 1 de marzo del 2012